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A quién no le gusta el pan?…
Y si encima lo has hecho tú, pues mejor que mejor.
Aquí te dejo una receta que no falla para que hagas pan en casa y sientas el placer de llamar a las cosas por su nombre: El PAN es PAN, y no lo que compramos por ahí….

475 gr de harina de fuerza (blanca y de trigo)
25 gr de harina de trigo integral
1 cucharada de malta (es opcional, pero le da un aroma, sabor y color maravillosos)
15 gr de levadura fresca (más o menos media pastilla)
10 gr de sal
300 gr de agua

Ponemos todos los ingredientes en un bol menos el agua. Los mezclamos bien y vamos añadiendo el agua a medida que vamos mezclando con las manos. (No más de un minuto en hacer esta operación, es solo mezclar)
Cuando tengamos una masa la tapamos con un paño húmedo en el mismo bol y dejamos reposar 10 minutos.
A partir de aquí hay que ir amasando 15 segundos cada 10 minutos hasta que la bola sea lisa (yo lo hago unas 4 o 5 veces)
Dejamos fermentar la bola tapada con el paño una media hora más o menos (en un ambiente muy frio, una hora)
Volvemos a “menear” la bola un poco para desgasarla y hacemos la bola definitiva, ya en la bandeja del horno para no tener que cogerla después y evitar que se desmonte.
Una vez hecha una bola lisita y “remetida” por debajo, la tapamos con el paño húmedo y la dejamos reposar unas dos horas, o hasta que haya doblado su volumen.
Cuando ya esté, le espolvoreamos harina por encima y le hacemos los cortes que más nos gusten con una cuchilla untada en un poco de aceite.
Lo metemos al horno una media hora a 250º (si se está tostando mucho por encima poned papel de aluminio)
No pasa nada si vais abriendo el horno para mirar, no es como la bollería.
Para saber si ya está hecho le dais un toquecito con los nudillos por debajo y tiene que sonar hueco.
Dejar enfiar sobre una rejilla y no lo cortéis hasta que esté totalmente frio, porque si lo cortáis caliente se os pegará la miga.
La paciencia es la madre de la ciencia.

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