Me disponía a hacer mi tercer intento en el horno, tenía muy claro que si esta vez no salía bien expulsaba definitivamente de mi vida la “curación acelerada”.

No estaba dispuesta a tirar a la basura más intentos de convertir preciados eur… digo… ingredientes en un jabón decente, por eso cogí mi barreño y mi batidora y con menos cariño que nunca eché aceite de orujo de oliva y aceite de coco.

Al alcanzar la traza, (como me pareció mona, la verdad) me dio penita y le puse AE de limón y bergamota, fragancia de sándalo y tintura de benjuí. Lo enmoldé y… al horno!!!! 2 horas a 80º.

La verdad es que ya me sorprendió que durante las dos horas permaneciera intacto, por encima ni se movió, pero por dentro estaba totalmente gelificado a un par de milímetros de la superficie. Las anteriores veces se había convertido en el horno en sopa de jabón, ni firulillos, ni montañitas, ni leches!!

Apagué el horno y lo dejé enfriar dentro. Esta mañana lo he cortado y casi me meo de gusto en las bragas!!! (emulando a Julia Roberts en la ópera… je je je…) creo que es uno de los jabones más bonito que he hecho, manda huevos…

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